El dos y medio
 
 
El Entorno
PROVINCIA : Málaga LOCALIDAD DE REFERENCIA : Benalmádena
COMARCA: Costa del Sol Occidental SISTEMA MONTAÑOSO : Sierra de Mijas

COMENTARIO : El pueblo de Benalmádena se encuentra enclavado sobre un agreste promontorio rocoso que forma parte del piedemonte de la Sierra de Mijas y desde el que se divisa una amplia franja de la costa malagueña. Tal como indica la leyenda que se muestra en el escudo del municipio, parece un "vigía de la costa".
  Según parece, el topónimo procede de la voz árabe Ibn-al. madena, que significa hijos de las minas, probablemente debido a la abundancia de minerales que existía en las proximidades de la localidad.
  En 1485 las tropas cristianas de Enrique IV asaltan la población y destruyen todo cuanto encuentran a su paso, aunque el castillo resiste con firmeza el avance castellano. De nuevo y ya definitivamente, Benalmádena es reconquistado por Fernando el católico en 1485, arrasándolo totalmente.
  En 1784 el genovés Félix Solecio compra el cortijo de Arroyo de la Miel con el fin de construir una factoría que abasteciera de papel a la real fábrica de naipes de Macharaviaya. sus instalaciones, abandonadas en 1806 constituyeron el germen de la actual aglomeración urbana.
  A partir de 1960, Benalmádena se unirá a la gran explosión turística que invadió toda la costa del sol y que se ha ido acrecentando en los últimos años con la construcción de miles de viviendas e instalaciones de ocio en zonas de gran belleza paisajística, poniendo en peligro los recursos naturales que el municipio posee.
  A pesar de todo, el primitivo núcleo urbano presenta unas calles blancas y recoletas que invitan a pasear sin prisas. Desde los jardines del Muro, diseñados por César Manrique,  podemos disfrutar de la espléndida panorámica que se nos presenta a la vista. Si queremos profundizar un poco más en los aspectos históricos, las puertas del museo arqueológico están abiertas para que en la visita a sus dos plantas podamos admirar los restos de las diferentes cultura que poblaron la zona, así como una amplia muestra de la cultura precolombina. Por último, fuera del casco urbano, podemos apreciar la singular silueta modernista del castillo de Colomares, construido en los últimos años del siglo pasado como homenaje al descubrimiento de América.
  

 

 
 
Croquis de Situación

 
La Ascensión
CARRETERA :No tiene denominación conocida VOLUMEN DE TRÁFICO : Abundante
ARCENES : No existen

FUENTES :  Hay una situada a la entrada de Benalmádena.

PAVIMENTO :  Se encuentra en buen estado, aunque hay algunas bandas sonoras que entorpecen el pedaleo. SEÑALIZACIÓN : Hay señalización horizontal. La vertical deja mucho que desear.

COMENTARIO : Nos encontramos ante una corta pero intensa ascensión clásica entre los ciclistas de la zona. 
 
Si hemos comenzado nuestro itinerario en la ciudad de Málaga, nuestro pedaleo nos va a llevar por la antigua carretera nacional 340, hoy convertida en Avenida del Sol, dejando atrás el bullicio constante de las playas de Benalmádena-Costa y el Casino de Torrequebrada. Más adelante, alcanzaremos la urbanización Torremuelle y unos metros después una pequeña rotonda que es donde va a dar comienzo la ascensión. Si lo hacemos desde la localidad de Fuengirola, alcanzaremos la citada rotonda una vez que dejemos atrás la urbanización Torreblanca del Sol y las playas de Carvajal y la Perla.
  El comienzo se manifiesta brutal y, si no hemos tenido la precaución de preparar los desarrollos adecuados con antelación, es probable que tengamos que echar pie a tierra o que se nos salga la cadena al efectuar unos cambios demasiado forzados. Habrá que enfrentarse a una primera rampa en torno al doce por ciento seguida de otros doscientos metros que no bajarán del diez antes de disfrutar de un pequeño descanso que coincide con el paso elevado sobre la vía férrea  que une Málaga con Fuengirola y va a servir para recuperar un poco el aliento perdido. Inmediatamente la carretera se vuelve a empinar para mantenerse en torno al ocho por ciento durante un kilómetro y medio aproximadamente, y si hace viento o calor, el sufrimiento aún se hará más perceptible. Tras otro ligero descansillo y, a la salida de una cerrada curva, tendremos que echar mano de los máximos desarrollos posibles ya que la rectilínea rampa que nos separa del castillo de Colomares así lo va a exigir. El esfuerzo es máximo y, cuando ya creemos que hemos conseguido terminar la lenta agonía, otro terrible muro va a poner a prueba nuestra capacidad de sufrimiento. Estamos a las puertas del pueblo y no vamos a ceder ahora, por lo que apretaremos los dientes miraremos hacia abajo y, tras unos pocos metros, que nos parecerán eternos, alcanzaremos los primeros edificios de esta bella localidad. Nuestro objetivo está cumplido.