Puerto de Moclinejo(Por Almáchar)
 
 
El Entorno
PROVINCIA : Málaga LOCALIDAD DE REFERENCIA : Almáchar
COMARCA: Axarquía SISTEMA MONTAÑOSO : Montes de Málaga

COMENTARIO : Estamos en plena comarca de la Axarquía, vocablo que procede del árabe sharquiyya que significa oriental, y que se refería a las tierras situadas al este de la cora de Raiya ( Málaga ).
 Sus tierras se caracterizan por un relieve escarpado de profundos barrancos, dónde el marrón de las tierras pardas se mezcla con el gris de la pizarra y el verde de la vegetación y los cultivos, decorados con el blanco de los numerosos núcleos de población dispersa que se extienden por el territorio.
 Los viñedos y almendros van a convertirse en testigos mudos de esta ascensión que pone en comunicación a las poblaciones de El Borge y Almachar con el núcleo de Moclinejo en primer lugar y con Rincón de la Victoria, ya en  la costa malagueña.

 
Croquis de Situación

 
La Ascensión
CARRETERA : MA - 149 VOLUMEN DE TRÁFICO : Escaso
ARCENES : No hay

FUENTES : No Hay ninguna en toda la ascensión

PAVIMENTO : Recién asfaltado. En perfecto estado SEÑALIZACIÓN : Existe señalización horizontal lateral. La vertical es bastante escasa

COMENTARIO : A pesar de su escasa longitud, esta ascensión es una de las que más respeto suscita en el cicloturista, ya que si observamos las pendientes, el esfuerzo a realizar es extremo y si no llevamos desarrollos adecuados a nuestro estado de forma deberemos echar pie a tierra casi con total seguridad. Por otro lado, la hazaña de superar este coloso supone además un formidable refuerzo para nuestra autoestima.
 Una vez atravesado el puente sobre el río El Borge al que podemos acceder bien desde la localidad de Benamocarra o desde la del Borge, la pendiente comienza a aumentar de manera suave hasta alcanzar el desvío hacia el pueblo de Almáchar, situado a escasa distancia. A partir de aquí comienza un suplicio en el que tendremos que superar una sucesión de durísimas cuestas durante unos tres kilómetros en los que la pendiente media se va a mantener en torno al diez por ciento, interrumpidas sólo por un pequeño e insuficiente descansillo de apenas doscientos metros. Si hemos conseguido llegar hasta ahí, el último kilómetro se va a hacer más llevadero, aunque las piernas van a notar el tremendo esfuerzo al que las hemos sometido y no van a sentir alivio hasta mucho después de haber superado el Puerto.