Cerro del Moro (Por Las Lagunas)
 
 
El Entorno
PROVINCIA : Málaga LOCALIDAD DE REFERENCIA : Fuengirola, Mijas costa y Mijas pueblo.
COMARCA: Costa del Sol Occidental SISTEMA MONTAÑOSO : Sierra de Mijas

COMENTARIO : Partiendo de la llanura sedimentaria formada por el río Fuengirola, vamos a ir remontando el valle y dejando atrás el maremagnum de urbanizaciones que configuran la zona litoral. Rápidamente nos vamos a encaramar en el piedemonte alomado recorriendo varios pequeños collados hasta culminar en el puerto de los Pescadores. A partir de ahí seguiremos a media ladera recorriendo toda la fachada sur de la Sierra de Mijas, observando las terribles consecuencias del incendio que no hace mucho devastó toda esta zona. Una vez alcanzada la localidad de Mijas, tomaremos altura paulatinamente hasta culminar nuestro recorrido en el Cerro del Moro, una de las cotas más representativas de toda esta sierra. Este monte es más conocido en el mundillo ciclista por El Repetidor, ya que allí se encuentran ubicados varios repetidores de televisión y telefonía.

 
Croquis de Situación

 
La Ascensión
CARRETERA : MA-426, A-387 y A- 368. El tramo de ascensión propiamente dicho no tiene denominación conocida. VOLUMEN DE TRÁFICO :Abundante hasta alcanzar el desvío al Cerro del Moro. Desde allí y hasta culminar la ascensión gozaremos de paz y tranquilidad ya que con toda probabilidad no nos encontraremos con vehículo alguno.
ARCENES : No hay

FUENTES : Podemos refrescarnos y llenar nuestros bidones en una fuente situada frente a la gasolinera que hay en Mijas.

PAVIMENTO :  En un recorrido tan largo y con distintas carreteras por las que circular el estado del pavimento variará ostensiblemente de unos lugares a otros, así como el ancho de la calzada.
 El asfalto en mejor estado lo vamos a encontrar en el último tramo de la ascensión, en la zona dura, aunque tendremos que estar atentos, sobre todo al bajar, a las piedras sueltas y las grietas surgidas por la acción de las raíces de los árboles, así como con la existencia de un canal lateral contiguo al trazado de la carretera. Por contra la estrechez es máxima.
SEÑALIZACIÓN : La señalización seguirá la misma tónica que el pavimento. Hay tramos con mejor señalización que otros, aunque siempre algo escasa. En el último tramo la señalización vertical es nula, aunque la horizontal está muy marcada

COMENTARIO : Vamos a afrontar una de las ascensiones más difíciles que podemos encontrar en la provincia de Málaga. Esa dificultad estriba no sólo en la dureza de los últimos cinco kilómetros sino porque todo el itinerario previo es un auténtico rompepiernas en el que se alternan repechos de gran dureza con fuertes descensos que no nos van a permitir en ningún momento establecer un ritmo constante de pedalada.
 Partiendo de la localidad de Fuengirola, imperceptiblemente pasaremos por el barrio de Las Lagunas que forma parte ya del municipio de Mijas para, tras pasar bajo la autovía de circunvalación tomar la carretera MA- 426. Tras unos pocos kilómetros muy suaves que nos van a servir de calentamiento para afrontar en perfectas condiciones tanto físicas como mentales el tremendo esfuerzo a realizar, alcanzaremos un desvío que, hacia la izquierda conduce al núcleo de Entrerrios. Inmediatamente comienza la batalla. Son las primeras rampas que nos van a quitar el resuello pero que van a servir para que calibremos nuestras posibilidades y, si no tenemos buenas sensaciones, dar media vuelta. Si hemos optado por continuar, tendremos que ir superando tramos duros en los que se alternan pequeños descansillos hasta alcanzar el denominado Puerto Vaca. Desde allí, podemos divisar el corto pero impresionante descenso y la no menos impresionante subida que nos espera antes de alcanzar el segundo pequeño collado: Puerto Gómez. Un leve descenso, seguido de un suave falso llano nos va a permitir, tras superar otro tramo de ascenso, alcanzar el Puerto de los Pescadores.
  Sin encontrar espacio para recuperar, entraremos en una zona de toboganes hasta llegar a la población de Mijas. Prácticamente no encontraremos cien metros llanos ya que a una fuerte rampa le va a seguir su correspondiente descenso. Las piernas comienzan a avisarnos de que no somos superhombres, mientras que nuestra mente se afana en no pensar demasiado en los últimos cinco kilómetros a los que llegaremos sin habernos dado tiempo a disfrutar de  los escasos dos suaves kilómetros que hay entre haber saciado nuestra sed en la fuente de Mijas y el comienzo de nuestra última ascensión.
 Tras afrontar la primera rampa situada unos cien metros antes de llegar a la planta embotelladora de agua la suerte está echada: las piernas flaquean, hemos puesto el piñón más grande que tiene la bici y aún tiramos de la palanca intentando poner el que no existe. Pero nuestra mente insiste en que hay que llegar. Menos mal que ya sabemos que el ritmo que llevamos no lo vamos a tener que variar más y si conseguimos mantenerlo habremos acabado con éxito nuestra hazaña. Ahora, el silencio de la montaña sólo es interrumpido por nuestro constante jadeo. Tras una cerrada curva divisamos los postes repetidores que, a modo de gigantes parece que nos esperan en actitud desafiante y burlona. Una fuerte curva de herradura nos indica que nuestro sufrimiento está a punto de acabar pero se nos exige un último y postrer esfuerzo ya que las rampas que ahora tenemos que superar rondan el trece por ciento. La tentación de bajarnos y culminar a pie los último metros es máxima; el estómago se convulsiona y parece no querer retener nada más; los latidos del corazón hace tiempo que se estabilizaron y ya ni miramos el pulsómetro; damos un trago de agua, miramos al suelo y, cuando estamos a punto de rendirnos, llegamos al cielo, hemos alcanzado la gloria. Ya sólo nos queda recuperar el resuello y deleitarnos con el impresionante espectáculo que se presenta ante nuestros ojos.