Ermita de las tres Cruces
 
 
El Entorno
PROVINCIA : Málaga LOCALIDAD DE REFERENCIA : Estación de Cártama
COMARCA: Valle del Guadalhorce SISTEMA MONTAÑOSO : Montes de Málaga ( Pechos de Cártama).

COMENTARIO : La ascensión se va a desarrollar en una zona de contacto entre el valle del río Guadalhorce y los relieves marginales de la zona occidental de los Montes de Málaga.
El paisaje va a cambiar bruscamente al paso de una zona a otra. Así, las huertas de naranjos y limones propias de los regadíos próximos al río, van a ser sustituidas en su mayor parte por los almendros que ocupan el relieve más escarpado.
La ermita de las Tres Cruces, cercana al monte Santi Petri, va a dominar un relieve alomado desde donde podemos contemplar todo el arco montañoso que contornea a la provincia de Málaga, así como numerosas localidades que, a modo de manchas blancas, salpican el territorio.

 
Croquis de Situación

 
La Ascensión
CARRETERA : Sin denominación conocida VOLUMEN DE TRÁFICO : Escaso
ARCENES : No hay

FUENTES : No hemos localizado ninguna

PAVIMENTO : Muy rugoso, con algunos desprendimientos y baches. SEÑALIZACIÓN : No hemos podido apreciar señalización alguna en toda la ascensión.

COMENTARIO : Partiendo del polideportivo municipal de la Estación de Cártama, seguiremos una avenida en dirección norte que se continúa por un estrecho camino que nos conducirá a nuestro destino diez kilómetros más adelante.
Tras dos suaves kilómetros salpicados por alguna fuerte rampa al 10 y al 11 por ciento, deberemos superar un tercer kilómetro de transición, pasado un puente sobre el trazado del A.V.E., con una pendiente media más elevada y alguna rampa de entidad, que va a dar paso a un impresionante tramo de un kilómetro aproximadamente en el que la pendiente media va a rondar el 12% y la máxima el 17%. Para afrontar esta pared, harán falta unos desarrollos adecuados y, sobre todo, mucha paciencia, ya que el final parece no llegar nunca. Una vez superada esta situación, desembocaremos en un continuo sube y baja, en los que a unos tramos en descenso le siguen muros durísimos que nos harán llegar a la Ermita en plena reserva de fuerzas, si no hemos echado el pie a tierra mucho antes.
A la dificultad de la pendiente es muy posible que se le una la generada por el viento que, sobre todo en la parte final suele soplar con intensidad. También la ausencia de sombras se convertirá en otra dificultad añadida, sobre todo si queremos vivir esta aventura en pleno verano mediterráneo.
Aquellos que consigan su objetivo recibirán como premio el contacto con un trocito de nuestra cultura histórica, las maravillosas vistas que desde ahí se contemplan, así como un silencio roto por el ruido de nuestro jadeo y los latidos de nuestro corazón.